Open/Close Menu Cirugía Plástica - Medicina Estética

Los trastornos psicológicos generados por una infancia difícil a causa del bullying o insatisfacciones en la madurez tienen reparo. La cirugía estética reanima la autoestima de cualquier persona con una condición física que considere desfavorable, ya que esta necesidad de sentirse bien se subsana – en la mayoría de las veces- tras el procedimiento quirúrgico.

Algunas personas cuestionan el uso de la cirugía para sentirse mejor, y le atribuyen a las grandes industrias de la moda, el cine o de la publicidad, la creación de estereotipos de hombres y mujeres “perfectos”. Pero se debe tomar en cuenta, que sea cual sea la razón, las operaciones estéticas mejoran la calidad de vida de aquellos que creen que no serán aceptados por el mundo.

La mamoplastia o el aumento de mamas es la cirugía más demandada por las jóvenes menores de 30 años. Estas mujeres tienen la necesidad de estar en paz consigo mismas cuando se desnudan; por eso, lo importante de esta decisión es que sea por satisfacción propia, y no para complacer a los demás.

Dar el primer paso es una cuestión de adultos, es por esto que se debe evaluar cuidadosamente todas las opciones, siempre pensando en su bienestar. El presupuesto forma parte de un importante factor de determinación; no se puede pasar por alto la experiencia, recomendaciones y reconocimientos que tiene un médico sólo por ahorrarse unos cuantos pesos.

Es una decisión de valor, por todo lo que implica. Pensar en entrar a un quirófano, someterse a una implantación de prótesis o en una liposucción – que son las más solicitadas- requiere de una cierta valentía, que sólo poseen las personas que desean recuperar la seguridad en sí mismas.

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Sin embargo, hay ciertas conductas psicológicas que deben ser evaluadas por su médico para llevar a cabo la cirugía, como es el caso de la visión que tiene el paciente de su cuerpo e imagen.

Existe un síndrome conocido como dismorfofobia o trastorno dismórfico corporal, una enfermedad que aumenta los complejos corporales de forma desproporcionada, generando una preocupación personal exagerada sobre un defecto físico, que puede ser imperceptible para otras personas.

Las etiquetas de monstruosidad o deformidad son usuales en las personas que sufren de este síndrome; además, les produce gran ansiedad enseñar su cuerpo en la playa, y no responden racionalmente a las incógnitas que se generan a causa de su comportamiento.

Este aspecto será considerado por el médico tratante para asegurar que puede someterse a cualquier cambio estético sin sufrir un desequilibrio emocional, que lo empuje a una depresión severa.

Los casos de dismorfofobia son pocos, es por esto que la mayoría que aplican para una intervención quirúrgica que cambie significativamente sus cuerpos, queda satisfecho con los resultados.

Si no está seguro de querer someterse a métodos invasivos, que implican la alteración permanente de su cuerpo, existen métodos menos agresivos, que la ciencia crea para sustituir el dolor y los post operatorios prolongados.

La única desventaja es que estos métodos menos invasivos, suelen ser menos duraderos que las intervenciones quirúrgicas. Estos, deben ser renovados con retoques u otra inversión para que la zona tratada vuelva a la complexión deseada.

El mundo le dirá que no lo haga, pero si usted lo necesita, considere las mejores opciones de acuerdo a sus necesidades.

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