Open/Close Menu Cirugía Plástica - Medicina Estética

La capa más fina del rostro sufre con mayor contundencia los efectos de agentes externos desfavorables. La piel que conforma el contorno de los ojos es translúcida, en comparación del resto de la epidermis, que refleja el color azul de los vasos sanguíneos y produce hipercromía idiopática del anillo orbitario.

Esta alteración conocida como ojeras, provoca el envejecimiento del rostro por la sensación de ojos cansados. La coloración se produce por melanina excesiva y la expansión de cavidades sanguíneas, que también generan las denominadas “bolsas de los ojos”.

Es una condición multifactorial, donde el cansancio, el estrés y la falta de sueño son las causas más comunes, pero a través de distintas investigaciones se ha determinado que la raza, la herencia y las alergias, pueden representar el punto de origen de la afección.

Para las ojeras transitorias, la solución es un sueño reparador e hidratación, pero la hipercromía idiopática por estrés y cansancio necesitan tratamientos integrales como alimentarse adecuadamente, utilizar protector solar, dormir en una posición beneficiosa para la circulación y aplicarse cremas especiales para preservar en buen estado el contorno de ojos.

También se debe tomar en consideración el entorno como causal de este fenómeno fisiológico, ya que la polución ocasiona problemas respiratorios, alergias y severas irritaciones oculares, que contribuyen a la aparición de las ojeras.

La retención de líquido puede generar la inflamación de este sector considerada como las “bolsas de los ojos”. Para esto es recomendable tomar dos litros de agua diario, tratar las alergias y evitar el exceso de sal en las comidas.

Distintos estudios enlazan la raza con este padecimiento estético, específicamente para las personas de origen mediterráneo, que se caracterizan por tener mayor pigmentación debajo de los ojos.

Otras causas como la edad y la pérdida de grasa facial acentúan las ojeras Clic para tuitear

En el primer caso, el contorno pierde consistencia, junto a la dilatación de los vasos sanguíneos, que origina esa apariencia de ojos fatigados, mientras que el adelgazamiento marca un surco en el hueso de la órbita ocular.

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Los tratamientos para estimular esta zona son múltiples y todos están alineados a la activación de las células a través del frio o la hidratación.

Las bolsas debajo de los ojos y las ojeras tienen métodos de prevención similares. Antes de dormir, un paño frio durante cinco minutos puede relajar el contorno de los ojos y reducir la inflamación que deja las horas de sueño.

El té de manzanilla en bolsa fría contiene propiedades antiinflamatorias, hidratantes y aclarante, que en hora de descanso y por 20 minutos, regeneran la piel de los parpados y el área afectada por las ojeras.

El uso del pepino, como compresa, por diez minutos al día es favorecedor a la tez por sus propiedades astringentes y refrescantes.

Como último recurso, el maquillaje es un buen aliado. Para la piel clara, los correctores de ojeras deben ser dos tonos menos, evitando un efecto traslúcido en los ojos; si la tez es oscura debe inclinarse por los colores medios. Los casos severos deben ser cubiertos con un corrector amarillo.

A la hora de maquillarse, utilizar un pincel para difuminar el corrector es fundamental para camuflar las ojeras. Las esponjas o los dedos presionan y resaltan la depresión plana debajo del surco de la ojera.

La clave para cuidar esta zona es la delicadeza con que se trata. Para aplicar cualquier tratamiento es aconsejable utilizar la yema de los dedos, evitando “estrujar” el ojo. Un desmaquillante bifásico es la mejor opción, por su compuesto de aceites que retira los residuos de coloración resistentes al agua.

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